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En el mismo año 1938, incorpora una nueva
actividad al Instituto, con la iniciación de cursos de
extensión de disciplinas físicas y químicas, como el
"Curso libre de Técnicas de Laboratorio" y el
"Curso libre de Manipulación del vidrio", en los que
colaboraron colegas y ex alumnos, contando desde el principio,
con una inscripción y asistencia nutrida de alumnos y que con
todo éxito se sigue dictando en la actualidad.
En cuanto al "Curso libre de
Fotografía" que en años anteriores recibiera un amplio
auspicio por parte de alumnos, profesionales y aficionados al
arte fotográfico, continúa dictándose en el corriente año.
En el año 1928 vuelve al extranjero,
comisionado por la Universidad de La Plata, para estudiar la
organización y orientación de la enseñanza y la
investigación científica en las Facultades e Institutos de
Química de Alemania, Estados Unidos y Francia y por el Gobierno
de la Provincia de Buenos Aires, para estudiar la organización
y funcionamiento de los laboratorios en los principales
servicios hospitalarios de los mencionados países.
Por invitación de la Universidad de Chile y
en representación de la Universidad de La Plata, en el año
1927 se translada al vecino país para dictar algunas
conferencias y en 1936 en misión de intercambio universitario
pronuncia otras en la Universidad de Córdoba. El superior
gobierno de la Nación, lo envía en carácter de Delegado del
mismo, ante el Congreso de Química realizado en Montevideo en
el año 1930.
Pero toda esta magnífica obra relatada,
constituye tan solo un aspecto de múltiple actividad
universitaria. Su cariño por nuestra Facultad, su segundo
hogar, en la que se vivió gran parte de su vida, se evidencia a
cada instante en sus inquietudes, en su acción y en el apoyo
franco y decidido con que acogía toda iniciativa bien
inspirada.
En el gobierno de la Facultad, le cupo una
lúcida actuación desde los cargos de Consejero Académico, que
desempeñó varias veces y sus dos decanatos que ejerció
durante el período 1926-1930 y que electo nuevamente en 1940,
hubo de abandonar a fines de 1943, porque así se lo impuso
imperiosamente, su salud quebrantada.
Entre sus iniciativas, se destaca la de
obtener la construcción de un amplio y moderno edificio para la
Facultad, que estuviera a tono con su evolución y jerarquía.
Gracias al empeño que pusiera en sus gestiones, antes de
finalizar su primer decanato, se realizó la ceremonia de
colocación de la piedra fundamental del edificio que hoy ocupa
la Facultad.
La Revista de la Facultad de Química y
Farmacia, constituyó otra de las preocupaciones serias, a la
que imprimió gran impulso con su acción personal y la de los
eficaces colaboradores que supo escoger, logrando regularizar su
aparición.
Pero en su gestión dinámica e inteligente,
sobrepasa los límites de la Facultad y se extiende a la
Universidad y al país entero con iniciativas de elevada
inspiración patriótica. Así fue como en su segundo decanato
elabora un plan de colaboración técnica y científica con los
poderes públicos, en sus Ministerios de Guerra, Marina y
Agricultura y con los industriales del país, poniendo a su
disposición los laboratorios, gabinetes y personal técnico de
la Casa para la solución de aquellos problemas de índole
química en que se hallaren empeñados.
Como consecuencia de ese ofrecimiento y a
indicación de los Ministerios de Guerra y Agricultura, se
realizaron en el Instituto de Investigaciones, sendos trabajos
de tesis doctorales, sobre "Pinturas Ignífugas",
"Productos Fumígenos", "Determinación de la
putrefacción de la carnes" y "Estudio sobre el grado
de conservación de los pescados" y se iniciaron otros bajo
su dirección, sobre "Conservadores alimenticios",
"Estudio de una reacción colorimétrica para determinar
rancidez en mantecas" y "Estudio sobre conservación
del huevo desecado"; algunos de estos últimos actualmente
en ejecución.
Desde el Consejo Superior, como integrante
del mismo y en su condición de Decano de la Facultad de
Química y Farmacia, colaboró con las autoridades de la
Facultad de Ingeniería, durante los años 1941-1942, en la
preparación de los planes de estudios del Instituto
Tecnológico del Sur.
Posteriormente, en junio de 1943 y
haciéndose eco de la idea que según manifestación propia
"no es mía sino de la Presidencia y de todos los miembros
del Consejo Superior", presenta un proyecto solidamente
fundado y de amplia visión patriótica, por la que se creó en
la Universidad de La Plata, el Departamento de Investigaciones
Aplicadas. Creación con la que se perseguía la finalidad de
contribuir a la resolución de problemas de interés para la
defensa nacional, para la producción y para la industria.
Para su materialización, propugnaba la
estrecha coordinación de los Institutos y Facultades de la
Universidad y el ofrecimiento de colaboración a los Ministerios
de Guerra, Marina y Agricultura de la Nación.
También se le vio actuar en la enseñanza
media, poniendo de relieve su vocación por la docencia, al
frente de la Cátedra de Química en la Escuela Industrial de La
Plata, que con cariño y dedicación dictara desde 1914 hasta
1930, en que fue designado Inspector de enseñanza secundaria
(especialidad química) del Ministerio de Justicia e
Instrucción Pública de la Nación.
En este último cargo le cupo una actuación
destacada en su constante preocupación por el mejoramiento de
la enseñanza de la química en el ciclo medio y en la
confección de los programas de dicha disciplina.
En el año 1937 integró la comisión
designada por el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública
con el objeto de estructurar un plan técnico para contribuir a
formar la "Conciencia Nacional del peligro aéreo"
y consiguiente divulgación de los medios y medidas más
conducentes para su defensa, por intermedio de los
establecimientos de enseñanza de dicho Ministerio.
Al abandonar la Inspección de Enseñanza
secundaria, por razones de salud, ocupó durante un breve lapso,
una vocalía en el Consejo Nacional de Educación (Comisión de
Enseñanza y de Edificación Escolar).
Como consecuencia de su vasta ilustración y
versación en la materia, le cupo el honor, en el año 1940, de
formar parte de la Comisión Asesora de la Comisión Nacional de
Cultura (especialidad química) encargada de discernir los
premios en su especialidad. Durante los años 1941 a 1943,
presidió la Comisión Asesora para la aprobación de textos de
química para el ciclo medio; en 1943 desempeñó una de las
vocalías del Instituto Popular de Conferencias de "La
Prensa" y ese mismo año integró la Academia de Ciencias
de Buenos Aires, instituciones estas dos últimas, a las que
desgraciadamente no pudo prestar la colaboración que podía
esperarse de su claro talento y de su profundo acervo
científico, por impedírselo las condiciones sumamente
precarias de su ya quebrantada salud.
CARLOS A. SAGASTUME falleció a los 53 años.
Su vida se extinguió en la plenitud de su vigor, intelectual y
espiritual, tal vez, porque en su afán de vivirla intensamente,
apuró el manantial de su existencia. Pero si ella fue breve en
la medida del tiempo, fue grande en la de su obra y de su
sacrificio.
Su temprana desaparición significó una
pérdida irreparable para la legión de sus amigos, para sus
discípulos, de quienes fue guía, consejero y maestro; para la
Universidad, a la cual dedicara sus más caros afanes; para el
país, en cuya enseñanza media y superior alcanzara las más
elevadas jerarquías, y para la investigación científica en
las ciencias químicas, que fuera la suprema aspiración de su
carrera profesional.
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